“Mi hijo empezó a tartamudear de repente”, “repite sonidos o palabras”, “se queda pegado al hablar” o “antes hablaba fluido y ahora tartamudea” son preocupaciones frecuentes de las familias.
Cuando aparecen cambios en la fluidez del habla es común preguntarse: ¿será algo pasajero?, ¿deberíamos esperar?, ¿cuándo corresponde consultar a un fonoaudiólogo?
La tartamudez suele comenzar durante la infancia y puede aparecer de manera gradual o aparentemente repentina. Además, puede variar considerablemente: un niño puede tartamudear más algunos días, menos otros o presentar diferencias dependiendo de la situación comunicativa.
Por eso, para comprender qué está ocurriendo no basta con observar cuánto tartamudea. Es importante considerar cómo son sus disfluencias, cómo han evolucionado, si existe tensión o esfuerzo, antecedentes familiares y, especialmente, cómo está viviendo el niño su comunicación.
¿Qué es la tartamudez?
La tartamudez es una alteración en la fluidez del habla que puede manifestarse a través de repeticiones de sonidos o sílabas, prolongaciones y bloqueos.
En algunos niños también pueden aparecer tensión física, movimientos asociados, frustración, evitación de determinadas palabras o cambios en su participación comunicativa.
Es importante aclarar algo: un niño no tartamudea porque no sepa qué quiere decir, porque piense “más rápido de lo que habla” o porque sus padres hayan hecho algo incorrecto.
Actualmente entendemos la tartamudez como una condición compleja del neurodesarrollo en la que intervienen múltiples factores y existe una importante contribución genética.
El contexto, las demandas comunicativas y otras variables pueden influir en cómo se manifiesta la tartamudez en un determinado momento, pero eso no significa que sean su causa.
Mi hijo empezó a tartamudear de repente, ¿por qué?
Para muchas familias la aparición de la tartamudez parece ocurrir de un día para otro.
Un niño que hasta hace poco hablaba aparentemente fluido puede comenzar a repetir sonidos o sílabas, prolongar algunos sonidos o presentar bloqueos al intentar hablar.
Esto puede generar bastante preocupación, pero el inicio aparentemente repentino es posible. De hecho, la tartamudez generalmente comienza durante los primeros años de vida y su aparición puede ser tanto gradual como súbita.
También es frecuente que sea variable. Puede haber períodos en los que prácticamente no se observe y otros en los que sea mucho más evidente.
Por esta razón, que un niño tenga “días buenos” y “días malos” no permite por sí solo determinar cómo evolucionará su tartamudez.
¿Todas las disfluencias son tartamudez?
No.
Todos presentamos disfluencias al hablar. Podemos repetir una palabra o frase, utilizar interjecciones, hacer pausas o reformular una oración mientras organizamos lo que queremos decir.
Sin embargo, existen algunas características más asociadas a la tartamudez, como:
- Repeticiones de sonidos o sílabas: “p-p-p-perro”
- Prolongaciones: “ssssapo”
- Bloqueos, como cuando el niño intenta comenzar o continuar una palabra y el sonido parece no salir
- Tensión o esfuerzo físico al hablar
- Movimientos asociados, como parpadeos o apretar las manos
- Frustración o reacciones negativas frente al habla
- Evitación de determinadas palabras o situaciones comunicativas
La evaluación no debería basarse únicamente en contar cuántas veces tartamudea un niño. También es necesario analizar qué tipo de disfluencias presenta, su evolución, la presencia de esfuerzo o conductas asociadas y el impacto que tienen en su comunicación.
¿La tartamudez infantil se pasa sola?
Esta es probablemente una de las preguntas que más escuchamos.
Algunos niños que comienzan a tartamudear durante la infancia presentan recuperación espontánea, mientras que en otros la tartamudez persiste.
Por eso, que un niño comience a tartamudear no significa automáticamente que tartamudeará durante toda su vida, pero tampoco es posible asegurar simplemente que “ya se le va a pasar”.
Existen distintos factores que el fonoaudiólogo especialista en el área, considera al evaluar la evolución de la tartamudez, entre ellos los antecedentes familiares, la edad y características de inicio, el tiempo transcurrido desde que comenzó, su evolución y la presencia de otras dificultades de habla o lenguaje. Ninguno de estos factores, de manera aislada, permite predecir con certeza qué ocurrirá con un niño en particular.
Por eso, esperar simplemente a que “se le pase” no debería ser la única alternativa para una familia que tiene dudas.
Consultar tampoco significa necesariamente comenzar terapia. Una evaluación puede concluir que el niño necesita intervención, seguimiento o solamente orientación para su familia.
¿Cuándo consultar a un fonoaudiólogo por tartamudez?
No es necesario esperar a que la tartamudez aumente o genere dificultades importantes para solicitar orientación.
Es recomendable consultar si observas repeticiones de sonidos o sílabas, prolongaciones, bloqueos, tensión o esfuerzo al hablar , movimientos asociados, frustración, evitación de palabras o situaciones comunicativas, o si notas que la tartamudez está comenzando a influir en la forma en que tu hijo se comunica o participa.
También es importante considerar los antecedentes familiares de tartamudez , la evolución que ha tenido desde que comenzó y la presencia de otras dificultades de habla o lenguaje.
Y algo muy importante: no todos los fonoaudiólogos cuentan con formación específica en tartamudez . Su evaluación e intervención requieren conocimientos particulares sobre fluidez, desarrollo de la tartamudez y enfoques terapéuticos actualizados. Por eso, si tu hijo tartamudea, es recomendable buscar un fonoaudiólogo con formación y experiencia específica en tartamudez y trastornos de la fluidez , que trabaje desde prácticas basadas en evidencia.
Consultar tampoco significa necesariamente que tu hijo deberá comenzar la terapia. Una evaluación especializada puede determinar si necesita intervención, seguimiento u orientación para la familia , de acuerdo con sus características y necesidades particulares.
No necesitas esperar a que “se le pase” ni a que la tartamudez empore para pedir orientación. Una evaluación adecuada puede ayudarle a comprender qué está ocurriendo y cuál es la mejor forma de acompañarlo.
¿Qué puedo hacer en casa si mi hijo tartamudea?
Una de las cosas más importantes es que el niño perciba que tenemos tiempo para escucharlo y que nos interesa lo que quiere decir, no solamente cómo lo dice.
Podemos favorecer conversaciones con turnos más tranquilos, disminuir las interrupciones y darle el tiempo necesario para terminar su mensaje.
También es recomendable evitar completar constantemente sus palabras o frases o pedirle que vuelva a comenzar cada vez que tartamudea.
Frases como “habla más lento”, “respira”, “tranquilo”, “piensa antes de hablar” o “empieza de nuevo” pueden aumentar la atención sobre la forma de hablar y transmitir involuntariamente la idea de que existe una manera incorrecta de hacerlo.
Esto no significa que debamos ignorar la tartamudez. Significa que nuestra respuesta debería favorecer una comunicación cómoda, respetuosa y sin presión.
¿Debemos hablar con el niño sobre su tartamudez?
Sí podemos hablar del tema si el niño lo nota, pregunta por ello o manifiesta alguna reacción.
No es necesario fingir que la tartamudez no existe.
Si un niño dice, por ejemplo, “esa palabra no me salía”, podemos reconocer tranquilamente lo que ocurrió y continuar interesados en su mensaje, sin dramatizar ni apresurarnos a corregirlo.
Hablar de tartamudez de manera natural y acorde a la edad puede ayudar a que el niño comprenda que su forma de hablar no es algo que deba esconder.
El objetivo es favorecer una relación saludable con su comunicación, evitando que el miedo a tartamudear termine limitando lo que quiere decir o las situaciones en las que desea participar.
¿Cómo se evalúa la tartamudez infantil?
Una evaluación fonoaudiológica especializada en tartamudez es mucho más que escuchar al niño durante algunos minutos o contar sus repeticiones.
Dependiendo de la edad y características de cada niño, podemos considerar:
- Historia del desarrollo y de la tartamudez
- Edad y características de inicio
- Antecedentes familiares
- Evolución de las disfluencias
- Muestras de habla en diferentes situaciones
- Tipos de disfluencias
- Presencia de tensión, esfuerzo o conductas asociadas
- Desarrollo del habla y lenguaje
- Percepción y reacciones del propio niño
- Observaciones de la familia
- Impacto en su participación social, familiar o escolar.
La evaluación de la tartamudez considera tanto las características observables del habla como la experiencia de la persona y el impacto funcional que la tartamudez puede tener en su vida.
Con toda esta información podemos determinar si corresponde realizar seguimiento, entregar orientación a la familia o iniciar una intervención.
¿Cómo es actualmente la terapia para la tartamudez infantil?
No existe una única terapia que sea adecuada para todos los niños que tartamudean.
La intervención debe ser individualizada y considerar la edad, características de la tartamudez, necesidades comunicativas, impacto en la vida cotidiana, contexto familiar y preferencias del niño y su familia.
En niños pequeños existen diferentes abordajes directos e indirectos y la participación de los cuidadores suele tener un papel importante. La elección del tratamiento debe realizarse después de una evaluación y considerando la evidencia científica disponible, la experiencia clínica y las características y preferencias de cada familia.
Además, actualmente entendemos que el éxito terapéutico no debería medirse solamente por cuánto disminuye la tartamudez.
Dependiendo de cada niño, también puede ser importante trabajar para disminuir esfuerzo o evitación, aumentar la confianza comunicativa, favorecer una actitud saludable hacia su propia forma de hablar y evitar que la tartamudez limite su participación en el colegio, con amigos o en otras situaciones de su vida.
Evaluación de tartamudez infantil en La Serena
Si tu hijo comenzó a tartamudear, presenta repeticiones, prolongaciones o bloqueos al hablar, o simplemente tienes dudas respecto de su fluidez, no necesitas esperar a que la situación empeore para pedir orientación.
Una evaluación fonoaudiológica de tartamudez permite comprender las características particulares de su comunicación y determinar si necesita intervención, seguimiento u orientación familiar.
En Centro Explora Sentidos, La Serena, realizamos evaluación y acompañamiento fonoaudiológico infantil desde una mirada individualizada y basada en evidencia, considerando no solamente la fluidez del habla, sino también la experiencia comunicativa del niño y las necesidades de su familia.
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