Es una disciplina que busca favorecer la participación de niños y niñas en sus actividades cotidianas: jugar, alimentarse, vestirse, aprender y relacionarse. Desde un enfoque clínico, se trabaja sobre habilidades motoras, procesamiento sensorial, regulación emocional y conducta, entendiendo que todas estas áreas están profundamente conectadas.
Muchas veces, las dificultades que observan las familias (desregulación, rechazo a ciertas actividades, problemas en la alimentación o en el juego) no son “conductas aisladas”, sino la expresión de cómo el niño está procesando su entorno. A través del juego y experiencias significativas, se acompaña al niño o niña a desarrollar herramientas que le permitan desenvolverse con mayor bienestar.
¿Cuándo consultar?
- Se desregula fácilmente (llanto intenso, rabietas frecuentes o dificultad para calmarse)
- Rechaza ciertas texturas, alimentos o actividades cotidianas (como bañarse, cortarse el pelo o vestirse)
- Presenta torpeza motora o dificultades para actividades como saltar, correr, usar tijeras o lápiz
- Tiene dificultades para jugar o sostener la atención
- Evita o busca excesivamente estímulos o le molestan ciertos ruidos
- Presenta selectividad alimentaria o dificultades en la alimentación
- Dificultades en control de esfínteres o rechazo al uso del baño
Si existen dudas, una evaluación oportuna permite comprender qué está ocurriendo y cómo acompañar de manera respetuosa y adecuada.


