Sí. En Chile, el sistema educativo se basa en el principio de inclusión, lo que significa que todos los establecimientos — municipales, particulares subvencionados y privados— deben favorecer la participación y el aprendizaje de todos los estudiantes.
Esto está respaldado por la Ley de Inclusión Escolar (Ley 20.845), que promueve la no discriminación y el acceso equitativo a la educación, así como por el Decreto 83/2015, que orienta la diversificación de la enseñanza para responder a la diversidad de estudiantes.
Desde lo clínico y educativo, esto se traduce en que los colegios pueden y deben realizar adaptaciones, como por ejemplo:
- Ajustes en la forma de enseñar o evaluar
- Apoyos visuales o estructuración de rutinas
- Más tiempo en pruebas o actividades
- Adaptaciones del entorno (menos ruido, espacios más contenidos)
- Estrategias para favorecer la regulación emocional y la atención
Estas adaptaciones no buscan “hacerle todo más fácil”, sino entregar las condiciones necesarias para que cada niño o niña pueda aprender y participar en igualdad de oportunidades.
Es importante que estas medidas sean individualizadas, y que exista comunicación entre familia, colegio y equipo terapéutico para apoyar de manera coherente.
¿Cuándo es importante solicitar apoyo?
- Cuando el niño o niña se frustra constantemente en el colegio
- Cuando hay dificultades para seguir el ritmo de la clase
- Cuando presenta desregulación, ansiedad o rechazo escolar
- Cuando requiere apoyos que no están siendo considerados
Si tienes dudas, conversar con el establecimiento y buscar orientación profesional puede ser un primer paso para acompañar mejor este proceso.


