Mi hijo/a es muy ansioso, ¿cómo puedo ayudarlo?

La ansiedad en niños y niñas no es algo que debamos eliminar, sino comprender y acompañar. Es una respuesta natural del cuerpo frente a lo que perciben como amenazante, pero cuando es muy intensa o frecuente, puede generar malestar en su día a día.

Lo primero es entender que la ansiedad no es “maña” ni falta de voluntad. Muchas veces aparece porque el niño aún no cuenta con las herramientas para regular lo que siente.

Algunas formas de ayudar en casa:

  • Anticipar lo que va a ocurrir (explicar cambios, rutinas o situaciones nuevas)
  • Validar sus emociones (“entiendo que esto te asusta”)
  • Mantener rutinas claras, que le den seguridad
  • Acompañar sin sobreproteger, transmitiendo calma
  • Enseñar estrategias simples, como respirar profundo o usar apoyos visuales
  • Cuidar el ambiente, evitando sobrecarga de estímulos cuando está desregulado

También es importante considerar que los niños y niñas son muy sensibles al estado emocional de los adultos. A veces, sin darnos cuenta, nuestras propias preocupaciones o ansiedad pueden influir en cómo ellos se sienten. Por eso, acompañar a un niño ansioso también implica mirarnos, regularnos y, si es necesario, buscar apoyo para nosotros como adultos.

Desde la evidencia, sabemos que la co-regulación (el acompañamiento del adulto) es clave para que el niño aprenda, poco a poco, a autorregularse.

¿Cuándo consultar?

  • La ansiedad interfiere en su vida diaria (colegio, sueño, alimentación)
  • El malestar se mantiene en el tiempo
  • Evita muchas situaciones o actividades
  • Presenta crisis intensas o frecuentes

Acompañar la ansiedad es un proceso. Con el apoyo adecuado, los niños y niñas pueden desarrollar herramientas para sentirse más seguros y tranquilos.

Si tienes dudas, no estás solo/a: consultar puede ayudarte a entender mejor lo que está pasando y cómo apoyar a tu hijo o hija de manera respetuosa.

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