¿Es mañoso o es selectivo con la comida?

Muchas veces se piensa que los niños y niñas son “mañosos” para comer, pero en varios casos lo que hay detrás es selectividad alimentaria. Esto no es solo preferencia, sino una dificultad real para tolerar ciertos alimentos.

Desde lo clínico, la selectividad puede estar relacionada con el procesamiento sensorial (rechazo a texturas, olores, colores o temperaturas), experiencias previas negativas o dificultades en la motricidad oral. También puede influir la necesidad de control o la regulación emocional.

Por eso, no suele ser efectivo forzar, insistir o presionar, ya que esto puede aumentar el rechazo y generar una relación negativa con la comida. En cambio, un acompañamiento respetuoso y progresivo permite ampliar la variedad alimentaria de forma más segura.

¿Cuándo consultar?

  • Come muy pocos alimentos (lista muy limitada)
  • Rechaza alimentos por su textura, color, olor o temperatura
  • No tolera que los alimentos se mezclen o se toquen
  • Presenta arcadas, náuseas o rechazo intenso al probar algo nuevo
  • Se angustia o llora frente a la comida
  • Siempre quiere comer lo mismo y rechaza cambios
  • La hora de comer genera conflicto o estrés familiar

Si la alimentación se vuelve un desafío constante, consultar permite entender qué está pasando y acompañar de forma adecuada, cuidando tanto la nutrición como el bienestar emocional del niño o niña.

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